Toxicidad y dolor

Toxicidad y Dolor

La contaminación es una realidad demostrada y asumida en el Planeta Tierra y en las sociedades modernas. Nadie es inmune a ella.

El problema es que los venenos que se producen en los macrosistemas de la Naturaleza acaban introduciéndose, de manera inevitable, en los microsistemas de la salud humana. La contaminación del aire que respiramos, del agua que bebemos, de los mares y océanos que contaminan los peces que comemos, los herbicidas y pesticidas de las verduras y frutas, la alimentación y medicación de los animales que comemos, los aditivos de los alimentos procesados…y un largo etcétera.

Hoy en día nuestro organismo esta sometido a una exposición constante de substancias tóxicas y nos hemos tenido que adaptar a procesarlas y eliminarlas del cuerpo con la mayor eficacia posible.

Se estima que una persona puede llegar a consumir más de 7kg por año de aditivos innecesarios, algunos inocuos y útiles para la conservación de ciertos alimentos y otros potencialmente tóxicos. Todos los estudios se realizan con animales que no reaccionan de la misma manera que nosotros y a los cuales se les aplica un único aditivo. Sin embargo, la especie humana consume combinaciones de aditivos juntos y en cantidades no controlables según su peso y talla. El “efecto cóctel” es algo que no se tiene en cuenta.

Por supuesto, es un tema que esta regulado por la JECFA (comité de expertos en aditivos alimentarios) regulado por la FAO y la OMS. Todos los aditivos tienen analizada la IDA (ingesta diaria admisible) pero insistimos en que no se controla la cantidad y combinación que puede llegar a consumir una persona por día o año y la repercusión para su salud.

Es importante saber si los aditivos que contiene un producto pueden ser un problema para nuestra salud y hay páginas webs que nos ayudan a comprobarlo:

https://www.aditivos-alimentarios.com/

https://e-aditivos.com/E-100

Además de los aditivos, se pueden ingerir diversos tóxicos procedentes de los alimentos industrializados:

  • Dioxinas
  • PCBs
  • Metales pesados
  • Grasas trans y demás substancias.

También hay que tener muy en cuenta lo que entra en el organismo a partir de la piel o vías respiratorias, por ejemplo:

  • Productos de higiene personal y cosmética (gel, champú, cremas hidratantes, etc.)
  • Colonias
  • Maquillaje
  • y residuos que absorben ciertas personas en diferentes profesiones.

Todas estas sustancias son llamadas toxinas exógenas o “xenobióticos” (xeno= extraño, bio= vida, “extraño para la vida”) y el cuerpo, que siempre quiere llevarnos al estado de salud, intenta neutralizarlas para poderlas eliminar.

También tenemos las toxinas endógenas, que genera nuestro propio cuerpo o “endobióticos”. Suelen ser residuos de procesos metabólicos que no han sido metabolizados y excretados adecuadamente, por ejemplo diferentes oxalatos, la urea, el ácido láctico o el amoníaco. También pueden ser el resultado de desequilibrios en el sistema endocrino o en la secreción hormonal por exceso o déficit de estrógenos, testosterona o demás hormonas.

Hoy en día se estudia la relación del dolor crónico y de la sensibilidad central con el “exposoma” humano, que es la suma de los múltiples factores de exposición al que estará expuesta una persona a lo largo de su vida. 

El exposoma junto con el estrés, los hábitos de vida, la calidad de la microbiota y la genética, determinarán la salud de la persona. 

El cuerpo humano dispone de complejos mecanismos de desintoxicación mediante los cuales neutraliza las toxinas y las convierte en formas menos tóxicas para poder excretarlas.

Si la cantidad de toxinas es mayor a la que los emuntorios (órganos de desintoxicación) pueden eliminar, el organismo se verá en la necesidad de almacenar estos tóxicos en lugares del cuerpo, como el tejido adiposo (la grasa), donde serán menos perjudiciales para la salud.

Cuando la acumulación de toxinas es elevada, estamos ante lo que los expertos en toxicología denominan “bioacumulación”, término que se utiliza para definir el exceso de acumulación de sustancias tóxicas en seres vivos de forma que alcanza concentraciones más elevadas que en el medio ambiente o en algunos alimentos pudiendo provocar diversas patologías ya que la exposición continuada puede alterar células, moléculas, genes y diversos procesos fisiológicos.

La retención de toxinas dentro del cuerpo tiene 2 causas principales:

  1. El exceso de sobrecarga tóxica debida a una exposición excesiva a las toxinas medioambientales no naturales que están presentes en los alimentos, el aire y el agua.
  2. El deterioro o mal funcionamiento de los procesos normales de eliminación, debido a malos hábitos personales, el estrés físico y emocional, el agotamiento y debilitamiento del sistema nervioso producidos por la hiperactividad del estilo de vida moderno.

FUNCIONAMIENTO DE LOS SISTEMAS DE DESINTOXICACIÓN

Los principales órganos encargados de esta labor son:

  • Los pulmones
  • Los riñones
  • El intestino
  • La piel
  • y especialmente, el hígado.

La mayoría de las toxinas son previamente procesadas por el hígado pero para que haya una función de limpieza adecuada en el cuerpo, las venas y arterias del sistema circulatorio y linfático deben estar en buenas condiciones, ya que serán los circuitos mediante los cuales, los tóxicos puedan ser transportados hacia los emuntorios (órganos de desintoxicación).

Uno de los principales objetivos del organismo, será mantener la pureza de los líquidos internos. Estos fluidos, reciben los desechos generados por billones de células y sustancias tóxicas que ingresan al cuerpo por medio de las vías respiratoria, digestiva y cutánea, además de millones de células muertas que son volcadas cada día a la sangre y la linfa.

LA PIEL

Está considerada como el órgano más grande del cuerpo y es un canal importante para la eliminación de algunas sustancias tóxicas liposolubles como el plomo o el DDT.

Hay muchas personas que experimentan alteraciones en la piel, cuando algo en su cuerpo no funciona del todo bien. La manera en la que la piel excreta las toxinas es a través del sudor.

LOS PULMONES

Desempeñan una labor vital en el organismo, són los encargados de llenarnos de oxígeno, sin el cual, las células de nuestro cuerpo se morirían ya que lo necesitan como fuente de energía.

Pero en el proceso de obtención de energía, el oxígeno se combina con el carbono y se genera como producto de desecho CO2, dióxido de carbono. Este será conducido por las venas hacia los pulmones y estos lo excretarán al espirar.

Por este motivo, entre otros, nosotras le damos una gran importancia a respirar “bien” y en breve os hablaremos de ello en un nuevo artículo.

LOS RIÑONES

Son autenticas máquinas de trabajar, diariamente producen alrededor de 1,5 litros de orina y filtran aproximadamente 180 litros de fluidos.

Se encargan, en mayor medida, de la eliminación de productos de desecho resultantes de la descomposición de proteínas (urea, amoniaco, etc.) a través de su excreción por la orina, pero también eliminan toxinas que previamente, el hígado a convertido en hidrosolubles.

LOS INTESTINOS

El tracto gastrointestinal ha desarrollado un conjunto de mecanismos y sistemas bioquímicos y físicos para la gestión de la cantidad de compuestos exógenos que entran en el organismo a través de la boca.

La mucosa gastrointestinal es el primer punto de contacto y representa la mayor carga y exposición a antígenos y xenobióticos a la que se enfrenta el ser humano ya que a lo largo de su vida, el tubo digestivo procesa más de 25 toneladas de alimentos.

El colon es el lugar donde se almacenan tóxicos y desechos restantes de la digestión para ser eliminados del organismo, y donde se van a ir acumulando si no hay una adecuada higiene y funcionamiento intestinal.

EL HÍGADO

El hígado es el único órgano vital capaz de regenerarse. Desempeña múltiples funciones de vital importancia como la síntesis de proteínas plasmáticas, un buen almacenamiento de vitaminas y glucógeno i la secreción de bilis para una correcta digestión y asimilación de las grasas que ingerimos con la dieta.

También es encargado de filtrar la sangre venosa que le llega por la vena Porta desde el páncreas, el intestino i otros órganos abdominales.

Tiene un papel principal en la eliminación de sustancias tóxicas, tales como el alcohol, aditivos alimenticios, pesticidas, disolventes, metales pesados, medicamentos, drogas y derivados tóxicos del metabolismo normal del cuerpo, como al amoníaco, neurotransmisores y hormonas esteroideas como los estrógenos sobrantes, entre otras sustancias. Está eliminación de tóxicos la realiza mediante un proceso enzimático que tiene lugar en dos pasos llamados: Fase 1 y Fase 2.

Debido a su importancia en la desintoxicación del organismo y sus múltiples vías de eliminación hablaremos de manera más extensa en otro artículo dedicado especialmente a este órgano CLAVE para la eliminación de toxinas.

Cuando hay dolor o afectaciones crónicas, debemos preguntarnos en qué medida nuestra salud puede estar afectada por la acumulación excesiva de toxinas en el organismo, como uno de los factores causales o de mantenimiento de nuestras dolencias. Deberíamos hacer una evaluación de la cantidad de toxinas exógenas que entran en nuestro cuerpo a través del aire, agua y alimentos, y reducir aquellas que estén bajo nuestro control (agua y alimentos, evitar tabaco, etc.). Por otro lado deberíamos valorar también si nuestros órganos de desintoxicación funcionan correctamente:

  • Ir de vientre a diario es muy importante para eliminar toxinas a buen ritmo (el estado de nuestras heces también nos da información del estado de nuestros intestinos y flora bacteriana, hablaremos de ello más adelante)
  • Problemas cutáneos (eccemas, psoriasis, urticaria).
  • Dificultad para digerir las grasas, dolores de cabeza recurrentes, insomnio, fatiga, desajustes hormonales y problemas menstruales en la mujer, etc. pueden ser síntomas indicativos de que nuestro hígado está sobrecargado de trabajo por un exceso de toxinas que debe eliminar o por factores genéticos que influyen en alguna de las vías de eliminación.
  • Dolores musculares o articulares.

Éstos son algunos ejemplos de signos y síntomas que podemos observar en nosotr@s mism@s para valorar el funcionamiento de los sistemas de eliminación, tomar consciencia es el primer paso para cambiar y mejorar.

¿Eres consciente de cómo la acumulación de toxinas en tu cuerpo puede afectar a tu salud?

Comenta aquí abajo, te leemos!

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4093435/

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22974737/

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25247901/

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24906490/

https://www.reumatologiaclinica.org/es-estres-oxidativo-fibromialgia-fisiopatologia-e-articulo-S1699258X11000362

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