Tu alarma del peligro

Para salir del círculo vicioso del dolor persistente tienes que comprender qué es el dolor y cómo funciona.

Y para comprender cómo funciona tenemos la metáfora del incendio.

Atiende bien porque esta metáfora puede ser un antes y un después para resolver el dolor.

Supongamos que tienes una alarma anti-incendios en tu casa, por si acaso. Lo que te interesa es que se active cuando detecte la cantidad de humo suficiente que precede a un posible incendio. 

Esto se entiende perfectamente.

Cuando hay un incendio nos interesa que se active la alarma para enterarnos y que vengan los bomberos, pero cuando los bomberos ya están apagando el fuego…

¡NO ES NECESARIO QUE SIGA SONANDO LA ALARMA!

Entonces vamos a cambiar el fuego/incendio por una lesión o infección en los tejidos de tu cuerpo (grupo de células), y la alarma es el dolor.

Cuando nos lesionamos o tenemos una infección nos interesa saberlo para cuidarnos bien y poder recuperarnos, en este caso la alarma del dolor está haciendo su trabajo correctamente.

Pero cuando ya nos hemos percatado y estamos poniendo remedio no es necesario que siga sonando la alarma…¿Ves por dónde voy?

Por ejemplo, te tuerces el tobillo en la calle y te haces un esguince, se te pone el tobillo como una pelota y duele. Duele hasta el momento en que le pones remedio y sabes de que se trata, pero cuando el tobillo está vendado y estás haciendo el reposo necesario la alarma del dolor se apaga, aunque la lesión todavía está, el incendio se está “reparando”, pero ya no es necesario que siga sonando la alarma.

Vale, entonces comprendiendo esto podemos pensar que si tengo dolor es porque hay una lesión o infección, hay un “incendio”, algo le pasa a mi cuerpo.

Pero no siempre es así.

Porque nuestro “detector de humo” que es el cerebro, tu mente, puede activar la alarma tan solo con la predicción de “peligro”, antes de que ocurra el “incendio”.

Lo se. Es complejo. Pero sigue leyendo.

Es como si la alarma anti-incendio de tu casa se activara cuando hay un ruido muy fuerte, o cuando hay mucha corriente de aire, o cuando hace mucho calor…es decir, no hay incendio pero la alarma se activa, por si acaso.

Es demasiado precavida. 

Como el dolor persistente (hoy en día la neurociencia lo llama dolor neuroplástico), se activa cuando tu mente, consciente o inconscientemente, interpreta que hay algún peligro.

Y dime tu, al ritmo en el que vivimos hoy en día, corriendo a todos lados, con preocupaciones dando vueltas en nuestra mente constantemente, quién vive “fuera de peligro”.

¡El dolor quiere protegerte del peligro! 

Pero no distingue si tu preocupación es una lesión real o el miedo a enfrentarte a esa situación que te hace sentir mal (por poner un ejemplo).

Pero cuando ves que la alarma de tu casa es demasiado precavida y que no funciona bien lo que haces es llamar al servicio técnico para que arreglen el “cortocircuito”, no llamas a los bomberos para que apaguen el incendio, porque no hay incendio.

Cuando has ido a varios médicos especialistas, te han hecho 23 pruebas de imagen, cada uno te da un diagnóstico diferente con diferentes medicamentos, y aún así el dolor (la alarma) sigue sonando…hay que dejar de buscar en el cuerpo, hay que dejar de buscar “el incendio” y arreglar el “cortocircuito”.

En esto consiste la Terapia de Reversión del Dolor, en arreglar el cortocircuito.

Porque tu cuerpo ya se encarga de arreglar el daño, el dolor no es necesario.

Entonces, comprendiendo esto, cuando estás acorralado por el círculo vicioso del dolor persistente la pregunta es:

¿Qué mantiene la alarma del dolor activada? 

  • ¿Es el miedo al propio dolor?
  • ¿El miedo a que me pasa algo grave que no encuentran?
  • ¿El miedo a vivir siempre con dolor?
  • ¿El miedo a ser cada vez más dependiente?
  • ¿El miedo a que empeore?
  • Y un largo etc. que empiezan por la misma emoción.

Hay diferentes estrategias para salir del miedo-dolor, aquí te dejo una de ellas:

Clases ByeByePain. Arreglemos el cortocircuito junt@s.