La piel que habito

La relación entre el estado de las mucosas y el dolor crónico

Todos sabemos que nuestro cuerpo esta cubierto por un órgano muy importante al que llamamos piel, pero hoy venimos ha hablaros sobre la piel que recubre nuestro cuerpo por dentro, desde la boca al ano, esa piel a la que llamamos mucosas.

Queremos hablaros especialmente sobre la importancia de mantener la mucosa intestinal en buen estado y que podáis entender qué ocurre cuando hay permeabilidad intestinal y su relación con el dolor.

La mucosa intestinal ha de cumplir unas características fisiológicas adecuadas para poder realizar sus funciones correctamente. Funciones que son de suma importancia para la buena salud del organismo. Para ello la barrera intestinal ha de ser selectivamente permeable. 

En la mucosa intestinal tiene lugar una sofisticada tarea constante de inmunomodulación y de defensa contra la colonización de agentes patógenos, de hecho, una de las principales funciones es la de producir inmunoglobulina A secretora (IgAs).   

Las IgAs son los soldados que defienden el terreno intestinal, uniéndose a los agentes patógenos para neutralizarlos y evitar así que pasen al torrente sanguíneo.

También se produce la síntesis de vitamina K y ácidos grasos de cadena corta, además de la absorción de nutrientes y la filtración de ciertas substancias tóxicas. 

Todo ello ocurre de manera armónica si el estado de la microbiota y del terreno son adecuados.

Cuando la mucosa se ve alterada y surge lo que llamamos síndrome del intestino permeable o “Leaky-gut” se pone en jaque a la inmunidad.

Los 2 factores que más predisponen a la permeabilidad es el sobrecrecimiento de ciertas bacterias patógenas y la gliadina del gluten, además de otras moléculas protéicas y antinutrientes como las lectinas. Estas substancias hacen que la zonulina se descontrole. 

Vamos a explicar más detalladamente qué es la zonulina y que ocurre cuando las uniones estrechas se ven dañadas. 

La mucosa intestinal está formada por una capa simple de células epiteliales adheridas entre sí por distintos tipos de uniones intercelulares. Estas uniones estrechas tienen una función clave para mantener la salud intestinal: sellan las uniones entre células vecinas, evitan el paso por la vía paracelular y aseguran el transporte unidireccional de moléculas. Las uniones estrechas están formadas por diferentes tipos de proteínas como las ocludinas y las JAMs o claudinas, proteínas transmembrana que regulan y determinan la permeabilidad, pero además también presentan proteínas periféricas como la zonulina y la cingulina, que ligan las anteriores al citoesqueleto de actina. 

La zonulina es la proteína que está en boca de todos los ponentes en los congresos de medicina Integrativa y empieza a tenerse en cuenta en los de medicina convencional digestiva. Y es que se ha demostrado que la zonulina es capaz de provocar el desensamblaje de las uniones estrechas y modificar la permeabilidad del epitelio. Ahora ya sabemos la importante repercusión que puede ocasionar esto a nivel sistémico, ya que el mal funcionamiento de las uniones estrechas favorece el paso de sustancias al medio interno provocando una respuesta inmunitaria exagerada, lo que puede ocasionar la aparición de diversas patologías y síntomas, entre ellos la inflamación y el dolor articular y muscular.

En esta situación de inflamación constante las microvellosidades de los enterocitos estarán dañadas y no hay que olvidar que en ellas se llevan acabo los principales procesos de digestión y absorción de alimentos. Por lo tanto, su deterioro va a producir una serie de alteraciones:

  • se verán afectados los transportadores proteicos de membrana
  • habrá una disminución de ciertas enzimas como las lactasas y disacarasas, con las consecuentes intolerancias a la lactosa, fructosa, sorbitol
  • y deficit de DAO que conllevará una mala gestión en la degradación de la histamina perpetuando así la inflamación a nivel sistémico y el dolor generalizado.

Sabemos que quizás te parece un tema muy complejo, pero nos conformamos con que entiendas la importancia de tener en buen estado tus mucosas y del sistema digestivo en general para poder mejorar los procesos de dolor crónico.

Y tu, cuéntanos, ¿cuidas tu sistema digestivo? 

¿Has comprobado alguna vez si tienes permeabilidad intestinal?

¿Sientes inflamación o molestias digestivas?

Esperamos que este artículo haya iluminado un poco más el camino hacia una vida sin dolor.

¡Adiós Dolores!

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