Clàudia Carol

Hola!

Me llamo Claudia Carol, nací en Barcelona el 6 de enero de 1983…sí, sí, el día de Reyes, un buen regalo para mis Padres (o al menos es lo que ellos dicen 😉 

Os voy a contar una breve historia de mi vida para que conozcáis cuál ha sido mi recorrido personal y profesional para acabar dedicándome a lo que hago: soy “Intérprete del lenguaje corporal”

Si miro hacia atrás y pienso ¿Cómo he llegado hasta aquí? una de las múltiples respuestas podría ser: MOVIENDOME MUCHO!! Me educaron con el hábito del deporte y el ejercicio como uno de los ejes importantes a mantener en la vida. Durante mi infancia el tenis fue el deporte que me acompañó regularmente, entrenaba de 3 a 5 días a la semana y competía el fin de semana…muuuuuchas horas! De repente un día me empezaron a doler las rodillas (tenía 10 años aproximadamente) y empezamos a visitar médicos, traumatólogos, y diferentes especialistas…recuerdo que incluso fuimos a un curandero! Nadie me sabía decir porqué me dolían las rodillas…hasta que un médico del deporte que visitaba en la calle Pau Clarís de Barcelona nos dijo a mi madre y a mí que fuéramos a ver al Dr. “X” (no diré el nombre), uno de los más reputados podólogos de España. Recuerdo el primer día que entré en su consulta, su sala de espera no tenía paredes, tenía cuadros llenos de diplomas y fotos de deportistas famosos. Él era encantador y me exploró todo el cuerpo, midiendo con aparatos extraños para mí por aquél entonces la rotación de mis caderas, longitud de mis piernas, la huella de mi pisada tanto en estático como en dinámico…etc. 

Hasta que nos dio su opinión final: ” Esta niña necesita plantillas, tiene los pies cavos”. Asombrada por su conclusión yo me preguntaba a la edad de 10 años: “pero si a mi me duelen las rodillas…” El milagro de las plantillas fue inmedito, desde el primer día de ponérmelas dejaron de dolerme las rodillas!

A los 13 años cambié el tenis por el voleibol, y me puse a saltar como una loca, remate por aquí, remate por allá…se me daba muy bien, tan bien que me dieron un premio a la mejor jugadora de Cataluña! Esos años fueron extraordinarios, de los mejores de mi vida! Pero también fueron acompañados de dolores y alguna lesión, tratamientos de fisioterapia, etc.

Tenis, voleibol, esquí, snowboard, surf, golf, futbol…Tenía facilidad para todos los deportes y me encantaba practicarlos, así que por ese motivo decidí estudiar INEFC, lo que hoy en día se conoce como Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.

Por aquél entonces para entrar en esta carrera además de la nota de corte había una serie de pruebas físicas para demostrar tus habilidades, 6 en concreto: Course Navette, circuito de agilidad, lanzamiento de balón medicinal, circuito de coordinación, natación y flexibilidad. De todas ellas podías descartar la peor nota para hacer la media final. Sabéis cuál tuve que descartar? FLEXIBILIDAD, saqué un 0,8 sobre 10!! Y estuve entrenando durante todo el curso! YO ERA UNA TABLA pero no me preguntaba porqué, simplemente asumía que había nacido así, era una persona poco flexible. Pero al cabo de unos años la vida me trajo una herramienta para enseñarme que esa creencia no era cierta: EL MÉTODO PILATES.

En el gimnasio donde trabajaba como entrenadora personal me ofrecieron la oportunidad de formarme como instructora del Método Pilates y aquella formación marcó un antes y un después en mi vida. Mi cuerpo cambió, mi postura mejoró hasta el punto de que en la última revisión con el podólogo (iba cada año) que había resuelto mis dolores de rodillas cuando tenía 10 años me dijo, a los 21, que ya no necesitaba llevar plantillas!! Flipé mucho! y entendí y aprendí que el cuerpo tiene una capacidad para cambiar extraordinaria.

Aquella época también coincidió con el descubrimiento de la Osteopatía…justamente, uno de los días del curso de Pilates estábamos en la pausa del desayuno y me puse a hablar con Mireia, una compañera fisio del gimnasio, y me explicó que estaba estudiando Osteopatía…Osteoqué? le pregunté yo, y me explicó que la Osteopatía tenía como fin encontrar el orígen de cualquier dolor o síntoma, y cuando lo encontrabas era lo que tratabas, EL ORIGEN, NO EL SÍNTOMA. Aquella explicación resonó tanto dentro de mi por lo que yo había vivido y descubierto en mi misma que en aquél momento decidí que yo también quería ser OSTEOPATA. Y seguí con el viaje de descubrimiento y entendimiento del cuerpo humano estudiando y trabajando con muchos “cuerpos” que mis clientes y pacientes “me prestaban”, viendo su transformación y el consecuente alivio de los síntomas o “quejas”. En mis años de Pilates, entrenamiento personal y Osteopatia “la queja” más frecuente con la que he trabajado es: “me duele la espalda, la zona lumbar, y quiero que deje de dolerme”. Llevo más de 10 años trabajando con personas con este problema, viendo cómo sus cuerpos cambian, cómo mejoran sus movimientos, su postura, y cómo gracias a estos cambios el dolor va desapareciendo. 

Así que hoy día puedo decir que mi especialidad es ayudar a las personas que sufren lumbálgia crónica a eliminar el dolor de sus vidas. Por este motivo he decidido crear este espacio, para ofrecer información, formación y herramientas de calidad para personas que sufren dolor de espalda, para ayudarles a entender de dónde viene su dolor y una vez lo descubramos trabajar de manera activa con el aprendizaje de ejercicios específicos y mejorando una serie de hábitos que les llevaran a transformar su cuerpo y su vida.